2.1.09

Teatro Igan del absurdo presenta: La médica manosanta de Caseros (Parte II)


CUARENTONA

Hola, ¿por qué venís acá?

ALABEL
(Seca)
Un problema renal. Una autoinmune.

A veces no tengo ganas de charlar sobre la enfermedad. Sobre todo desde que pasó el tiempo y puedo reírme medianamente del asunto. Pero muchos pacientes adoran hablar de sus dolencias. Los hace sentirse únicos y especiales, y no importa si uno tiene sida, elefantismo y sindrome de Tourette todo junto: su pie de atleta siempre es el peor infierno.
Contrariamente a lo que puedan creer, yo no tengo nada contra esos pacientes. Los escucho mientras imagino cómo serán sus vidas, cómo eran de chicos, cómo fueron sus padres.

CUARENTONA
(Que no sabe lo que significa autoinmune)

Aaah…qué jodido eso. Yo desde que me trato con ella –refiriéndose a la médica-,
estoy mucho mejor, nada me había funcionado. Creo.


Me quedé pensando en el “creo”, cuando intervino la madre cincuentona.

MADRE
Yo es la tercera vez que lo traigo –refiriéndose al hijo,
que tenía como ¡veinte años!-


Miré al chico. Pálido y gordito, no hizo ninguna acotación. Pensé que sus problemas de salud probablemente terminarían si se sacara a la madre de encima. El señor mayor no dijo nada, mientras miraba al piso, encorvado.

CUARENTONA
Yo ya no sabía qué hacer con la vesícula (¿que no es operable?)
Ella me dio el mijo (?), me sacó la leche, todo, y estoy mejor.


MADRE
A él también le sacó la leche y la carne, y le dio el mijo y unas tinturas madre.


CUARENTONA
(emocionada)
¡A mí también! De nogal, hiedra y chamomilla.


MADRE
¡Sí, y ácido ascórbico!


CUARENTONA
Yo también tomo el ácido ascórbico, y las almendras trituradas, y…


Ese fue mi segundo indicio inquietante. ¿Cómo puede ser que a todos los pacientes les recete exactamente lo mismo? Si la antroposofía y la homeopatía sostienen que cada individuo es único. Pero como ya dije, yo era muy inexperta, y me quedé. La charla continuó, asó como las coincidencias en los tratamientos. La cuarentona tenía problemas de vesícula, y no podía tener hijos. “Lamentablemente no fui bendecida. Yo estuve muy peleada con Dios por eso, pero ya me reconcilié”. Habló tanto, pero tanto del asunto, que para mí no se había reconciliado nada. Nunca supe exactamente qué tenía la madre. Perdón, el hijo.

Me estaba durmiendo cuando se escuchó el sonido de una puerta abriéndose.


MÉDICA MANOSANTA
(off)

Bueno, si quieres pides el remise aquí…


Continuará

7 comentarios:

Eric dijo...

Quiero saber ya mismo qué pasó con la manosanta!

Mientras leía, era como si estuviera escuchando a esas dos hablar.

Ajenjo dijo...

Si, caseros se nos llenó de chantas, eh! voy a tener que mudarme.

Me quedé pensando en la decoración. Nekos y Cristos sufrientes de plástico. Le quedó lo peor de oriente y de occidente :P

beso
A

Paula, la malvada dijo...

genial tus descripciones.

El gato vagabundo dijo...

¿Porque será que Caseros esta lleno de chantas y ladrones?.

Y lo peor, se reunen todos ahi en la pizzeria Ottonelli o en la Rigolletto.

Soledad... dijo...

Me gusto mucho tu blog...
Lo leí con atención...mucha!
Gracias
Un beso
Soledad de Ushuaia

Gran Lady dijo...

Hay un médico chino en el Barrio Chino (valga la redundancia) que también da esos mismos remedios para todos los pacientes. Y también les saca la carne y la leche. Y la plata.

el_iluso_careta dijo...

jajaja hubiera dicho "pedime otro para mi!!"