5.2.09

Ahora empieza una parte de la historia que involucra diferentes clínicas, hospitales y médicos. No quiero dar nombres, más que nada porque desconozco si hay consecuencias legales al respecto.

En esa época, yo tenía la Obra Social 01 y no disponía de muchas opciones de internación. Me sentía mal, afiebrada, mareada. Todo a mi alrededor parecía amarillento. Resolví ir hasta la Clínica 02, que supuestamente, era la mejor de la cartilla. Como no teníamos auto, acudimos a Pedro el Remisero.

Pedro tiene unos sesenta años y, amén de su jubilación, se desempeña como remisero informal de señoritas. Toda su clientela está compuesta por mujeres a las que lleva y trae por la mitad del costo de un remise o un taxi. Es tan observador y atento como chismoso. A todas les dice que es su pasajera favorita, y miente con candidez cuando no quiere hacer un viaje. Sin su ayuda, no habría podido costear la gran cantidad de traslados que comenzaron esa misma noche.

4 comentarios:

Eric dijo...

Aguante Pedro el remisero.
Una luz en el infierno, o no?

Lin dijo...

Iba a decir lo mismo que Eric.. está bueno tener alguien de confianza cuando no tenés auto propio.

Kuwo dijo...

Yo tengo un Pedro.
la verdad es que esa gente es grossa.

A ver cómo sigue...

Abrazo

Acerbus dijo...

Los pequeños actores de la economía informal son los que nos hacen la vida más fácil. ¿Se dan cuenta que con menos impuestos todo sería más barato? Inclusive el servicio de Pedro!