13.2.09

Al igual que todos, no recuerdo cuándo empecé a controlar esfínteres. Sí conservo una de las tretas que usaron mis padres para sentarme en la pelela: un libro para chicos titulado "El zapato volador". Según me contaron, me daban ese libro -entre otros- para que jugara a fingir que leía, sentada en la pelela. El libro está todo dibujado y le faltan hojas. Aparentemente, tenía la costumbre de dibujar sobre libros y paredes.
En lo que va de mi vida adulta, pocas cosas me sucedieron más humillantes que cagarme encima. Me negué a usar la chata; todavía podía caminar. El suero estaba colgado a un soporte que no podía quitarse de la cama, de manera que me levanté y saqué la bolsita.
Yo no lo sabía, pero cuando uno baja el suero, la presión disminuye y la sangre sale por el tubito. Fue extraño ver mi sangre mezclándose con el líquido transparente. Luego sucedió muchas veces, porque la diarrea iba y venía, implacable.
Mi mamá tenía que ayudarme en todo.
Vinieron unos médicos. Me hicieron algunas preguntas y se fueron. No la dejaron quedarse a mi mamá en la sala. Me quedé sola, con la persona de al lado dormida.

De repente, ingresaron a una tercera persona, una chica. No sabía que poco más tarde, iba odiarla tanto.

5 comentarios:

Eric dijo...

Muy valiente este post, muy bueno. Este blog va creciendo cada vez más y ya no sé adónde puede llegar, pero me encanta.

Lin dijo...

Creo que debes haber pasado por una de las situaciones más difíciles por las que puede pasar una persona, depender asi del resto te pone a prueba. Muy buenos los posts!

Gustavo dijo...

Sabes que empece con esta entrada y me gusto tu historia, entonces lei la anterior y como estoy en el laburo no puedo seguir leyendo ahora asi que me puse como seguidor para seguir en casa, te dejo un beso

Gran Lady dijo...

Mi abuela siempre se hizo amiga de sus compañeras de internación. Es más, como casi siempre le tocaba con señoras tan achacadas como ella, a veces le pasó de compartir habitación con la misma persona en más de una internación. Creo que debe estar esperando la próxima, a ver a quien se encuentra.

Maga dijo...

Qué feo todo esto, con lo que contaste del suero y la sangre me causó demasiada impresión. Ahora quiero saber por qué la ibas a odiar tanto a esa chica. Este blog me atrapa mucho para leer.