25.2.09

El viaje en ambulancia fue incómodo y doloroso; después supe que el suero, si está bien puesto, no tiene porqué doler.
Como estaba en la camilla no pude ver bien el edificio al que estaba ingresando. Sí pude ver la angustia congestionada en la cara de mi mamá.
No usamos ningún ascensor, por lo que deduje que estábamos en una planta baja. Me llevaron a una habitación mínima, color verde agua, un poco sucia. Cortinas viejas , armario de melamina gastada. Había una mujer en la otra cama, durmiendo. Se estaba recuperando de una exitosa operación de vesícula. Otra mujer la acompañaba en una silla. Ninguna habló.

Esa noche fue infernal. No vino a verme ningún médico, y me la pasé vomitando, cagando, llorando. Una enfermera me explicó que no debería salir tanta sangre por el suero, y que más tarde me lo cambiarían. También me dio un dato interesante: si uno está vomitando, no debe tomar mucha agua de golpe jamás. Cualquier ingesta, aunque sea líquido, estimula el vómito. De manera que durante toda la noche, mi mamá me dio agua con una cucharita de plástico.

Ninguna de las dos pudimos dormir.

En un momento dado, mi mamá abrió el armario para dejar mi mochila. Se sobresaltó y retrocedió un paso; fijó su vista en el piso y pisó algo.

-No es nada -me dijo. Estaba agitada.

12 comentarios:

Directora de Orquesta dijo...

me gusta mucho (y me perturba al mismo tiempo) lo que contás en tus últimos posts.
Me encantó tu descripción del viaje en camilla, es tal cual

Lin dijo...

La verdad las pasaste todas, me da un poco de miedo seguir leyendo tu blog. Lo bueno es que sin darte cuenta estas generando conciencia, después de leer esto agarre mi cartilla y empecé a leer atentamente qué cosas estaban cubiertas y cuáles no, para que no me agarre algo asi desprevenida.
Como siempre, muy valiente el relato.

el_iluso_careta dijo...

habría que quemar esos lugares de mierda...
escuchando \FRANK ZAPPA\one size fits all

Acerbus dijo...

No puedo evitar pensar en la gente que ni siquiera tiene obra social, y va a parar al hospital público. Yo tengo obra social, no muy buena, pero sirve. Eso sí, tengo que averiguar qué sanatorio nos atiende este mes.

Juan Bodie dijo...

No me digas que pisó una cucaracha porque lloro

Eric dijo...

La Directora tiene razón, a mí me pasa lo mismo con estos post: me gustan y me perturban al mismo tiempo.
Y ahora además me dan ganas de saber qué vio tu mamá.

Artus Jorguín dijo...

2 opciones: mató una cucaracha o una araña, me jugaría por la cuca...

chini dijo...

Con las únicas obras sociales que te atienden como te merecés, son esas prepaga cariiisimas (todos sabemos cuales) el resto somos ciudadanos de quinta, ni hablar del que si o si cae en el Hospita Público, la pasa como el c**o. Un beso!

chini dijo...

Con las únicas obras sociales que te atienden como te merecés, son esas prepaga cariiisimas (todos sabemos cuales) el resto somos ciudadanos de quinta, ni hablar del que si o si cae en el Hospita Público, la pasa como el c**o. Un beso!

lupanar dijo...

Es tremendo lo que vas contando, pero creo que susta más por lo real que es. Segui así!
Saludos,
Lupe.

Natalia Alabel dijo...

Gracias a todos por pasar y comentar siempre. Muchas, muchas gracias.

Y lo que había en el armario, no lo quieren saber. Pero eran dos.

Memi dijo...

2? dos cucas? ratas? Nati, muy bueno lo que estás generando a partir de una experiencia tan fea como la que te toca vivir.