6.2.09

Pedro el Remisero nos llevó a mí y a mi mamá a la Clínica 01.
Pedro posee dos condiciones opuestas al oficio del remisero: 1) no le interesa el dinero, y 2) es terriblemente desorientado.
Yo no podía vomitar nada más y sin embargo sentía una náusea que ocupaba mi cuerpo entero. Mi malestar crecía con cada cuadra que avanzábamos.
-Mmh...por acá no es...-decía Pedro.
Y con cada vuelta que daba, yo me desvanecía más.

De alguna manera llegué consciente a la clínica. Mi mamá me llevó de un brazo a la guardia. Para mi desesperación, estaba lleno de gente. No podía esperar un segundo más: cerré los ojos y me dejé caer.
No recuerdo si llegué al piso o me agarraron antes.

6 comentarios:

Lin dijo...

Conozco la sensación, doy fé de que en ese momento el desmayo es definitivamente la mejor opción..

Eric dijo...

Sí, me pasa lo mismo que a Lin.

A veces un desmayo viene bien.

Gran Lady dijo...

Y supongo que ahí te habrán atendido en seguida!! Antes iba con la nena a una guardia, que siempre estaba llena de gente, y había una empleada con cara de perro que "evaluaba" el estado de cada paciente y si merecía pasar antes o no. Obviamente, para evaluar no tenía ninguna herramienta técnica o médica, creo que lo hacía intuitivamente (como el tujes, ví una vez a un nenito desmayarse por esperar tanto en la guardia, porque la empleada había considerado que podía esperar). ahora vamos a otro lado, donde tienen otros criterios para asignar el orden y la que mira "como estás" la tiene re clara. Esas cosas deberían organizarse mejor.

El gato vagabundo dijo...

Que terrible...

Acerbus dijo...

Desmayo. Gritos desgarradores. O espuma por la boca, producto de un sobrecito de Uvasal o Yastá. Son algunas de las cosas que hice (o pensé hacer) cuando requerí atención médica urgente.

Juan Bodie dijo...

Naty!! no había visto este blog. Me lo leí todo de un saque. Un abrazo