10.2.09

Un hombre de traje negro me arrastró hacia una silla. Tenía una corbata bordó. Resultó ser un médico que se estaba yendo de la clínica. Fue él quien consiguió el camillero. Mientras mi mamá, nerviosísima, hacía los trámites de rigor, yo miraba la corbata del médico. Era el único foco de color en un lugar gris, azul y blanco.
La silla de ruedas fue un alivio. El camillero me llevó hasta una sala enorme. Había tres camas: me tocó la del medio. Había alguien más, pero no recuerdo quién.
Esa fue la primera vez de muchas en que me pusieron suero. No me impresionó, más bien me causó curiosidad el sistema. Introdujeron una aguja blanca muy fina en mi antebrazo y luego, para mi sorpresa, la retiraron. Resultó ser una cánula que llevaba la aguja en su interior. Al salir, quedó la aguja adentro -que no es de metal, si no del mismo material flexible-. En el extremo sobresaliente, conectaron el tubo del suero.
Creí haberme tranquilizado; al fin y al cabo, era mejor estar allí que en casa. Entonces comenzó la diarrea.

8 comentarios:

Natalia Alabel dijo...
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Eric dijo...

Muy vertiginosa la narración, me gusta mucho así, no das tregua!!

Por lo que yo recuerdo, la única vez que estuve internado lo que más me tranquilizó fue la silla de ruedas. No la necesitaba, pero el hecho de que alguien me llevase me hacía sentir más contenido, mejor.

Lin dijo...

Por suerte nunca me tuvieron que internar ni poner suero (por lo menos no a una edad en la que fuera conciente de ello), debe ser un poco traumático, especialmente en tu caso xq no sabías por qué te estaban internando. Pero creo que el hecho de que puedas plasmar la experiencia en un blog, habla del largo camino que tuviste que recorrer y que de a poco vas superando.

Acerbus dijo...

Pocas cosas son tan humillantes como estar enfermo, desvalido y dependiendo de otros desconocidos. Me pasé dos meses viviendo solo, en muletas, con la tibia fracturada. Solo porque no queria joderle la vida a nadie.

Natalia Alabel dijo...

No es que no quiera dar tregua, fue así. No tuve paz durante varios meses. Luego, un descanso. Y después, se puso peor. Y luego, otro descanso, que es la etapa en la que estoy ahora.

Lin, ojalá nunca tengan que internarte por otra cosa que no sea dar a luz (única situación bella que se me ocurre que puede suceder en un hospital)

Acerbus, porqué solo? En estas situaciones el orgullo está fuera de lugar. Hay que abrirse a la ayuda de los amigos, de la familia...bah, al menos a mí me salvaron la cordura.

Gran Lady dijo...

Te felicito por la garra que le ponés a lo que te pasa/ pasó. Sos muy valiente. Y gracias por compartirlo, y pensar que a veces uno se queja y se hace mala sangre por una gripe o por una uña encarnada. Besos.

El gato vagabundo dijo...

Dar a luz, mi bienamada, no es una experiencia bella tampoco, hasta que paso ese momento y todo es felicidad. Antes, es tremendo.

Claro, nada que ver con esto. A mi me toco 2 veces la del suero en 15 dias.

La aguja es una agujita de teflon que se le llama "mariposa", entra agujita de metal adentro, y despues la retiran. Por una cuestion de hipoalergenia y comodidad.

Una garcha. Lo mejor de todo es cuando te dicen "que queres que te traiga para tomar". Eso, y las enfermeras tetonas (en mi caso), claro.

Natalia Alabel dijo...

Gato, yo tenía la esperanza de ver al menos algún camillero fornido, pero nada...