23.3.09

Si quieren ver la biopsia anterior: aquí


Hoy a la tarde fui a ver al nefrólogo capo. Comparó ambas biopsias y leyó los análisis. Le conté que mi nefrólogo de cabecera me había indicado que no tenía que seguir haciendo la dieta estricta.

-Según esta biopsia, estás mejor. Pero en realidad...no es tan completa como la otra. Porqué no te la hiciste en el mismo lugar de antes? Y cómo es eso de que no estás haciendo la dieta? -El médico insistió para que la hiciera ahí. Y no me banco más tener hambre. No es para mí. La única forma de cumplir con 100grs de proteína diaria es con hambre. Y no puedo, no quiero...

Nefrólogo Capo me dijo que fuera al hospital el viernes por la mañana. Allí veremos juntos a una nutricionista que, según él, me va a ayudar.

Pero me volví de un mal humor tremendo. Parece que estoy mejor, pero el estudio no es confiable, o al menos así lo sugirió. Y tengo que ver a una nutricionista, esas mujeres que creen que un ser humano normal puede vivir a ensaladita y con una Tita por semana.

La cuarta parte del mundo se muere de hambre. Un quinto tiene sobrepeso y debe hacer dieta. ¿¿Alguien me explica porqué tengo que hacer dieta yo, que peso 53 miserables kilos?? Parece una broma de mal gusto.

Las proteínas y los glomérulos se pueden ir bien a la puta que lo parió.

18.3.09

Es vergonzoso de mi parte que habiendo abandonado el blog tantos días, vuelva así de la nada a pedirles un consejo. De todas formas lo haré.

Estoy ordenando papeles. La casa a la que me mudé es más pequeña que la anterior, y no tengo espacio de sobra para guardar nada que esté de más. Y me encuentro con una pila de papeles referentes a mis internaciones: fotocopias de certificados médicos (muchas), facturas de sanatorios, autorizaciones de la Obra Social, recetas médicas que al final no fueron utilizadas. Una parva de sandeces que ya no sirven para nada.
Y sin embargo, siento que no puedo tirar ninguna de esas cosas. No entiendo para qué pueden llegar a ser útiles; pero algo me impide deshacerme de todo eso. Es un sentimiento extraño y poderoso.

¿Qué sería esto? ¿Una no-superación del pasado? ¿Necesidad de recordar todo para nunca olvidar lo que me pasó? ¿Qué tengo que hacer: borrón y cuenta nueva, o conservar mi historia?

6.3.09

He decidido bajar el ritmo de los posteos. Contar mi primera internación actualizando muy seguido, francamente, deprime a cualquiera -especialmente, a mí. Seguiré narrando mis aventuras, en entradas más largas pero menos espaciadas. Así todos podremos descansar un poco...


2.3.09

Vinieron a traerme la comida, pero yo seguía con vómitos. La rechazé, y se la llevaron. Mi mamá se acercó a mi cama.

-La próxima aceptala igual...

Recién ahí caí en la cuenta de que Vivi no había comido nada.

***

El tiempo que duró mi internación, Vivi se mantuvo a cigarrillos, café de máquina expendedora, sánguches horribles y mis sobras. Los domingos la cafetería de la clínica estaba cerrada (por absurdo que parezca), así que Vivi se conseguía alguna ensalada de fruta o unas Don Satur en algún kiosco cercano. Engordó todo lo que yo adelgacé.
Pero algo le faltaba. Vivi sufría no sólo por mi estado sino por una norma de la clínica, una norma prohibitiva. Aducían razones de limpieza, de contagio, de olor. La desesperación de Vivi iba en aumento, hasta que no lo soportó más. Decidió violar la norma aunque tuviera que andar a escondidas.
Lo consiguió en el kiosko y lo trajo dentro de la cartera. Cerró la puerta de la habitación y aliviada, sacó su tesoro y lo preparó.

***

-Ma...qué hacés tomando mate?