2.3.09

Vinieron a traerme la comida, pero yo seguía con vómitos. La rechazé, y se la llevaron. Mi mamá se acercó a mi cama.

-La próxima aceptala igual...

Recién ahí caí en la cuenta de que Vivi no había comido nada.

***

El tiempo que duró mi internación, Vivi se mantuvo a cigarrillos, café de máquina expendedora, sánguches horribles y mis sobras. Los domingos la cafetería de la clínica estaba cerrada (por absurdo que parezca), así que Vivi se conseguía alguna ensalada de fruta o unas Don Satur en algún kiosco cercano. Engordó todo lo que yo adelgacé.
Pero algo le faltaba. Vivi sufría no sólo por mi estado sino por una norma de la clínica, una norma prohibitiva. Aducían razones de limpieza, de contagio, de olor. La desesperación de Vivi iba en aumento, hasta que no lo soportó más. Decidió violar la norma aunque tuviera que andar a escondidas.
Lo consiguió en el kiosko y lo trajo dentro de la cartera. Cerró la puerta de la habitación y aliviada, sacó su tesoro y lo preparó.

***

-Ma...qué hacés tomando mate?

8 comentarios:

Lin dijo...

Pobre tu vieja, sumado a tener que verte en ese estado ni siquiera mate la dejaban tomar..
¿Cuánto estuviste internada ahi?

Natalia Alabel dijo...

Estuve dos semanas, se me hicieron eternas pero por suerte pude salir! Las aventuras de Vivi en esa clínica dan para un blog aparte, decí que ella no se da maña con esto de los blogs.

Lorena dijo...

Te cuento que mi hermano de chiquito estuvo enfermo de una autoinmune muy rara tambien y mi vieja paso tres semanas en un silla al lado de su cama en el Hospital de Niños de La Plata, ya que a pesar de tener Superprepaga era el mejor lugar para que lo atiendan. Me encanta tu blog, saludos a vos y a tu mama! (la mia tambien se llama Vivi, en realidad Viviana)

Gran Lady dijo...

Nunca entendí el por qué de esa norma ridícula y universal en todos los sanatorios: está prohibido el mate. A mí inclusive una vez me incautaron, los de seguridad de un "importante" sanatorio de Córdoba y Acuña de Figueroa, un mate listo que había escondido en el bolso (iba a ver a un familiar, y le llevaba el mate listo de contrabando a la persona que lo cuidaba). Dentro del bolso tenía varios atados de cigarrillos, medicamentos de venta bajo receta, golosinas, etc., pero se ensañaron con el pobre mate de plástico. Si hubiera entrado acompañada de dos leones en celo no me hubieran hecho tanto escándalo.

kika dijo...

lo más contradictorio es que en todos los "office" de enfermería, las vas a encontrar tomando mate!
al menos tuviste a tu señora madre haciéndote el aguante..mis respetos para ella.

PD: te pide contraseña para postear acá, :(

Natalia Alabel dijo...

Gracias Kika por avisarme! me pone de la cabeza tener que pasar por la verificación de comentarios en otros blogs, y no sabía que estaba puesto en este. Ya lo saqué!

Cameron West dijo...

Un bajon eso.... son las cosas que hacen las madres.... bah... menos la mía... pero las demás si.

Directora de Orquesta dijo...

Yo hice algo parecido con una amiga internada en una clínica oncológica con criterios muy estrictos de asepsia. Tenía antojo de sandwiches de miga después de la quimio. Los trafiqué escondidos dentro de un maletín. Y le dí el gusto!