23.7.09

Post triste.

Tengo que confesar que he desarrollado un sentimiento impiadoso. O piadoso, según quieran verlo.
Estando internada y haciéndome controles tan seguido, pasé y paso buena parte de mi tiempo en hospitales. Cada vez que veo un anciano o anciana hecho mierda, deseo con toda mi alma que se muera pronto. Lo deseo con intensidad, casi con rabia.
Cuando mi abuelo estuvo internado, antes de morir, yo no era así. Tenía dieciocho años y nada de problemas renales. Miraba a mi abuelo y ansiaba que se pusiera bien, que se recuperase y volviera a ser el de antes. No entendía lo terrible de un posoperatorio en alguien de avanzada edad, y que en muchos casos nunca se recupera la calidad de vida anterior.
Estuve internada en terapia intensiva con un tratamiento especial (Pulso Solumedrol). Al lado mío había una anciana que no entendía nada, con la bolsa de colostomía, arruinada. Ningún familiar se quedó con ella, contrataron una enfermera para que se quedase a su lado. La enfermera dormía y la vieja miraba al techo. A veces pedía que la higienizaran.
Yo me revolvía de angustia en mi cama. Sentía el olor putrefacto de la muerte alrededor de la vieja y me enfurecía. Vivi no estaba de acuerdo conmigo.
"Andá a saber qué le tiene reservado el destino. A lo mejor esta vieja aún tiene cosas que hacer, o está así para enseñarle algo a alguien"
Con lo cual yo pensaba qué carajo tenía que aprender yo de mi experiencia, y en todo caso, por qué diablos tenía que aprenderlo de una forma tan dura.

Sigo sosteniendo mi postura. Los viejos se tienen que morir. Rápido, bien rápido. Yo misma me tengo que morir alguna vez.

14.7.09

Se escuchan consejos

Desde los doce años a esta parte, mis menstruaciones fueron siempre muy dolorosas. Poco me importaba porque le daba al ibuevanol sin asco ni medida. Es más, cuando salió el de cafeína, me convertí en una adicta oficial.
Pero desde que ando lidiando con este asuntillo renal, tengo el ibuprofeno prohibido. Y todos los meses me despierto en mitad de la noche, camino doblada en dos, puteo como marinero y trepo desesperada por las paredes. Al final siempre pasa lo mismo: termino rindiéndome y tomando un ibuprofeno, porque no da para dejar de trabajar, estudiar y vivir por una estúpida menstruación.
Pero sé que me hace mal y no debería tomarlo. Ahora bien, antes de que existiera el ibuprofeno las mujeres tenían que arreglarse de algún modo. ¿Alguna lectora tiene consejos al respecto? ¿Se puede sobrevivir al percance mensual sin la pastillita salvadora?

1.7.09

Emergencia sanitaria...ops, cierto que era paciente de alto riesgo

Yo creía que jamás iba a poder acostumbrarme a vivir con la enfermedad de Berger. Pero evidentemente ha sucedido.
Hace semanas que se viene hablando de la H1N1, de la gripe porcina, del dengue y todo eso. La emergencia sanitaria ha sido declarada. Y en todo este tiempo nunca recordé que, debido al problema renal, califico como paciente de alto riesgo. ¿Qué quiere decir esto? No es que tenga más chances de contagiarme, sino que no puedo tomar los remedios que toman todos. Para que se den una idea: no puedo tomar ibuprofeno, el simple y eficaz ibuprofeno que se toma para combatir la fiebre y los dolores menstruales. De manera que me toca tener mucho cuidado.
Y lo más gracioso del caso es que no lo recordé por mí misma, sino que me lo comentaron el Tomás y Vivi. Menos mal que hay gente a mi alrededor que se acuerda de que tengo una enfermedad crónica.