26.12.09

Comer en Navidad


Ya conté en varias ocasiones que debo cuidarme en las comidas. Debido a la nefropatía tengo que restringir el consumo de proteínas y de sal.
En los últimos meses, como vengo estable, el médico me dijo que si quería comer con sal (moderadamente) lo hiciera, y que podía consumir más cantidad de proteínas. Eso me relajó muchísimo, ya que vivir a dieta, contando todo lo que consumía, me estresaba mucho.
No puedo comer medio kilo de asado, obviamente, pero sí más de 100 grs de carne. Eso es maravilloso.
En cuanto a la sal, me desacostumbré de tal manera, que la uso muy poco. En ensaladas y carnes, ni siquiera la tengo en cuenta. Si utilizo queso o caldos, no uso sal. Me empalaga.

Todo esto viene a que mi familia me ayuda un montón con el tema. Para Navidad mi abuela, mi tía y Vivi prepararon comidas con poquísima sal o directamente sin nada. Hubo variedad de entradas, principales y postres, de forma que pude llegar a un equilibrio. Había un montón de cosas que yo no comí, o apenas probé; y había otras tantas que eran ideales para mí, pero no por eso menos ricas para el resto.

No quiero decir que la comida de toda la familia gire a mi alrededor, de ninguna manera. Se trata de adaptación. Todo el rollo de tener una enfermedad crónica pasa por la adaptación.
Y cuando tu familia te da una mano, es un millón de veces más fácil.



11.12.09

Regreso.

Hacía mucho que no escribía aquí, meses creo.
En un principio era una necesidad compulsiva, tenía que contenerme para no postear cuatro o cinco veces en el mismo día. Después, no sé bien en qué momento, empezó a costarme escribir en este espacio.
Tiene mucho que ver el hecho de que el Berger está estable. Mis valores no mejoraron, pero tampoco empeoraron. Puede ser también que haya aprendido a convivir con el asunto.
Sin embargo, aunque traté de cerrar el blog varias veces, nunca pude hacerlo.

Ayer me escribió una mujer de España. Su hija de tres años fue diagnosticada con esta enfermedad. La mujer me contó que se puso a buscar personas afectadas por lo mismo y lo primero que encontró fue Viviendo con Igan.

Entonces me di cuenta que independientemente de lo que yo sienta, tengo que mantener este espacio. Porque puede ayudar a otros. Cuando empecé con esto me hubiese tranquilizado mucho que alguien me hablara desde la experiencia. Tenía el aliento de los médicos, de mi familia, de mi pareja, pero no el de un igual.

¿Les puedo pedir un favor? Linkeen este blog. No es narcisismo ni ego. Es una necesidad real: los que vivimos con Igan tenemos que estar conectados.