26.4.13

Cómo convivir con una enfermedad

Ése va a ser el título del best seller de autoayuda que voy a escribir algún día. ¿Tiene gancho, no? ¿Se les ocurre algún otro título? Escucho sugerencias. Hace años que fantaseo con escribir uno de estos libros espantosos, pegarla y llenarme de billetes.

A lo mejor debería comenzar por leer varios de estos libros y copiar la receta. Sí, definitivamente tengo que encarar este proyecto: un manual de autoayuda bien vendible que enseñe a superar los miedos y a convivir con una enfermedad crónica. Lo gracioso es que yo no tengo ni idea de cómo hacer eso y mi propia enfermedad me resulta incontrolable por momentos. Oh well, ¡detalles, detalles!

Digo, tanto sufrir tiene que servir para algo más útil que aprender lecciones de vida y eso. Mejor que fabricar lágrimas es fabricar dinero.

En el fondo, se trata de la vieja pregunta: ¿es posible transformar el dolor en algo positivo?

Yo no tengo la respuesta. Pero mi best seller va a decir que sí.

Tengo una púrpura

Paso a explicar a los recién llegados.

(si el recién llegado es alguien que me está evaluando por un trabajo, le aviso que aunque todo esto suene muy terrible, desde hace años llevo una vida normal y trabajo como cualquier cristiano. Gracias por su atención. Prosiga con la lectura)

Cuando abrí este blog había sido diagnosticada con una nefropatía por iGa, también conocida como Enfermedad de Berger. Se trata de una enfermedad autoinmune que afecta a los riñones. En criollo, mis anticuerpos opinan que mis glomérulos, las unidades filtrantes del riñón, son una cosa a la que hay que eliminar. Como cuando atacan a un virus o a una bacteria, ¿vieron?

Unos años después me aparecieron unas manchas extrañas en la piel, y adivinen qué: ¡eran un ataque autoinmune! Las manchas se fueron y los médicos determinaron que lo que tengo es una púrpura, pero no saben cuál. Los resultados de las biopsias no permiten determinarla exactamente. Creen que probablemente sea una púrpura de Schönlein-Henoch. No, no sé escribirla de memoria, tengo que buscarla en Wikipedia y hacer copy-paste.

En este momento estoy llevando a cabo un tratamiento con corticoides. Mis riñones responden de manera estupenda: mis actuales exámenes de orina son tan buenos como los de un deportista de alto rendimiento. Bueno, no sé si tanto. Mejores que los de Lance Armstrong seguro.

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El detalle, pequeñísimo, ínfimo y microscópico como un glomérulo detalle, es que los corticoides me están jodiendo todo lo demás.




25.4.13

Regreso

Pero qué cagada volver a escribir acá, che.

Me da mucha más vergüenza que antes, porque ahora es fácil saber quién soy. Antes estaba amparada en el anonimato de la vieja época de los blogs. Se extraña un poco. Ahora Google te vincula todo con todo, ¡botón!

En algún momento consideré escribir en el anonimato nuevamente. Pero para eso hubiera tenido que:
crear un nuevo blog
para crear un nuevo blog necesitaba una cuenta de e-mail
abrir una nueva cuenta de e-mail, porque las que tengo de Gmail se hubieran vinculado con mi actual 'identidad digital'
pero, momento, para usar Blogger tengo que tener una cuenta de Gmail, y para tener el blog separado de mi cuenta actual tengo que
a) tener distintos usuarios en Chrome, y ya tengo como tres o cuatro. Embole
b) usar distintos navegadores
c) usar Chrome de incógnito
conclusión: qué fiaca Blogger, tendría que usar Wordpress
cielos, ya tenía un blog en Wordpress que había dado de baja
otra opción hubiera sido abrir un Tumblr, pero no me gusta el formato
y así infinitamente hasta que te gana la fiaca y decidís escribir de todas formas y si te reconocen bien, y si no, también.

Y ahora publico esto sin revisar siquiera si los tiempos verbales tienen coherencia, porque necesito publicar YA.

Igan y yo volvimos, y tenemos mucho para contar.