23.5.13

Consejo sobre corticoides

Si les indican hacer un tratamiento con corticoides, antes de decir que sí, busquen una segunda opinión.

El remedio es peor que la enfermedad.

Update 28/5/13: ¿saben qué? Entre los corticoides y morirse elijan reventar. Hagan todo lo que tengan que hacer, y revienten. Los corticoides te arruinan la vida.

18.5.13

Sinceridad profesional

Me desperté con conjuntivitis y fui a una guardia.

Cuando fui a comprar las gotas para los ojos la farmacéutica me dijo, después de una breve conversación:

"Y, es que las autoinmunes son todas una mierda."

Me encanta cuando los profesionales de la salud no se andan con vueltas.


7.5.13

La psicóloga insensible


PRIMERA SESIÓN

Me pareció fría, pero qué sé yo...la primera vez siempre es informativa. Lo primero que hizo fue pedirme el carnet. Después tomó muchas notas.

SEGUNDA SESIÓN

-Hola, Carolina.
-Natalia.
-(asiente) Natalia.

///

-Mi primer trabajo fue a los 13 años, daba clases de inglés.
-(se toma el mentón) Claro. A los 13 años fue cuando tuviste el primer brote de la enfermedad.
-Ehm, el primer brote lo tuve a los 24. Te lo había contado...
-(Abre un poco más los ojos. Asiente)

TERCERA SESIÓN

Fui decidida a no ir más. Pero le pegó en el nombre, y me pareció que no tenía que ser tan impulsiva.

CUARTA SESIÓN

-Pasá, Carolina.
-Natalia.
-(asiente) Natalia.

///

Yo estaba muy pero muy angustiada, al borde del llanto.

-Te pido el carnet.
-No, después, ahora necesito que hablemos...

Le conté lo que me pasaba y me largué a llorar desconsoladamente. Hablé y lloré, mientras ella me miraba tomándose el mentón. El habla y el llanto duraron un buen rato, hasta que me di cuenta de que ella no iba a decir nada. Yo estaba sentada en la silla, llorando con los hombros encogidos. La miré entre lágrimas:

-Natalia, ¿por qué estás en esa postura? (refiriéndose a mi postura física, no a una postura en el sentido de la actitud)
-Porque...estoy...¿angustiada, quizás?

///

-No sé...no sé qué más decirte. Decime algo.
-(niega con la cabeza. Media sonrisa)
-Si no te digo algo, ¿con qué trabajás? ¿cuál es tu material?
-Esto. Esto es el material - me contesta.

Sonó el timbre. Deduje que era el paciente que seguía, y dejé de llorar porque no podía salir así a la calle. Cuando dejé de hablar y de llorar, la psicóloga me ofreció una interconsulta con un inmunólogo de cierto hospital privado muy reconocido. Le contesté que gracias, que lo pensaría.

A lo largo de mis 29 años me traté con varios psicólogos, algunos buenos y otros no tanto. María José, Néstor, Susana, Fabiana, Florencia. Todos ellos hicieron algo para contenerme en aquellas sesiones en las que estaba realmente mal. Con palabras, gestos, accciones, actuaron como lo que eran: terapeutas. Bien o mal trabajaron con mi dolor y sobre todo, hicieron lo posible para devolverme al mundo fuera del consultorio en un estado más o menos potable.

Escribí a Admisión y me cambiaron de psicóloga en el mismo día, con una velocidad inaudita. Me sentí comprendida y protegida. No sé qué tal será la próxima psi...¡pero con que se aprenda mi nombre en menos de un mes, me doy por satisfecha!